El Pabellón Anaitasuna acogió este fin de semana la decimocuarta cita liguera, un duelo de urgencias cruzadas pero de distinta naturaleza. Por un lado, Osasuna Magna llegaba con la necesidad imperiosa de quebrar una dinámica negativa de ocho jornadas sin conocer la victoria; por el otro, el Jaén Paraíso Interior aterrizaba en Pamplona con el objetivo de sellar su billete para la próxima Copa de España. Finalmente, fue la efectividad visitante en los compases iniciales la que dictó sentencia (1-2) en un encuentro vibrante que deja a los de Miguel Hernández con la miel en los labios y sin premio a su insistencia.
El partido no pudo comenzar de peor manera para los intereses locales. El cuadro jienense saltó al parqué con las ideas cristalinas y una intensidad arrolladora. Apenas se había cumplido el primer minuto de juego cuando Eloy Rojas, haciendo gala de su gran pegada, empalmó una volea inapelable que superó a Asier Llamas para colocar el 0-1. El gol fue un jarro de agua fría para la parroquia navarra, que vio cómo su plan de partido se desmoronaba en sesenta segundos. Lejos de conformarse, los andaluces siguieron percutiendo y aprovecharon el desconcierto local. Mati Rosa, muy atento en el segundo palo, castigó un desajuste defensivo para anotar el 0-2. En un abrir y cerrar de ojos, el Jaén mandaba con autoridad y Osasuna Magna se veía obligado a remar contracorriente ante uno de los bloques más sólidos de la categoría.
Pese al castigo inicial, el orgullo de los navarros salió a relucir. Josu Mendive intentó liderar la reacción con una gran jugada individual que murió en la línea de fondo, levantando los primeros aplausos de la grada. El propio Mendive protagonizó una acción de garra instantes después, peleando un balón desde el suelo para ceder a Jhonathan Linhares, cuyo remate fue repelido por Espíndola. El rechace cayó a pies de Ion Cerviño, pero su disparo lejano no encontró portería.
La insistencia tuvo recompensa en el minuto 15. Dani Saldise, referente ofensivo de los verdes, recortó distancias con un disparo ajustado desde la frontal del área ante el que nada pudo hacer el meta visitante. El 1-2 metió de lleno a Osasuna en el partido. Geraghty (Cuello) rozó el empate poco después con un remate que lamió el larguero. El tramo final del primer acto fue de infarto: Mati Rosa perdonó el tercero en un mano a mano con Asier, y a falta de cuatro segundos, el árbitro señaló un doble penalti a favor de los locales. Linhares asumió la responsabilidad desde los diez metros, pero se topó con una intervención salvadora de Espíndola, que envió el balón a córner, frustrando la estrategia de pizarra diseñada por Miguel Hernández en el tiempo muerto posterior.
Tras el paso por vestuarios, Osasuna Magna salió con una marcha más, exhibiendo un hambre voraz en busca de la igualada. Pachu y Dani Saldise tejieron una combinación brillante que a punto estuvo de suponer el empate. El Jaén sufría para contener el caudal ofensivo local; Mendive y Linhares volvieron a rondar el gol, pero se encontraron con un Dani Zurdo providencial al corte en el corazón del área.
El dominio era verde. Dani Saldise seguía generando desequilibrio por banda y Pachu finalizó alto una de sus internadas. La fortuna parecía dar la espalda a los navarros, primero con un centro de Linhares que casi introduce Lemine en su propia meta y, sobre todo, con un potente disparo cruzado de Pachu que se estrelló violentamente contra la madera.
El escenario se complicó aún más para el Jaén cuando Dani Zurdo vio la segunda tarjeta amarilla tras una falta sobre Linhares, dejando a su equipo en inferioridad. Osasuna Magna gozó de dos minutos de superioridad numérica para asestar el golpe definitivo, pero la defensa andaluza se multiplicó. Josu Mendive tuvo la más clara en este periodo, pero su remate se marchó al lateral de la red.
Con el tiempo agotándose y el 1-2 inamovible, Miguel Hernández quemó sus naves apostando por el juego de cinco a falta de tres minutos. El riesgo fue máximo y Pachu tuvo que emplearse a fondo, yendo al suelo para evitar una contra letal de los visitantes. A pesar del asedio final y de una última ocasión que nuevamente desbarató Espíndola, la bocina decretó la victoria foránea.
Osasuna Magna deberá pasar página rápidamente y centrarse en su próximo compromiso, un duelo de alta tensión emocional: el derbi navarro ante el ATP Iluminación Ribera Navarra FS, que se disputará el 27 de diciembre en el Pabellón Ciudad de Tudela.
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